¿POR QUÉ LA PRIMITIVA DEBERÍA SER MÁS BARATA?
Europa Press el 14 de Febrero de 2002, 13:07.
Cuando rellenamos un boleto de la Lotería Primitiva escogemos 6 números entre
49 posibles. La combinación concreta que elegimos en una de las 13.983.816 combinaciones
posibles que podrían hacerse, por lo que podríamos concluir que nuestras posibilidades
de acertar son de 1 entre 13.983.816, o lo que es lo mismo del 0,00000715%.
Supongamos que en la Primitiva la única posibilidad de premio fuera acertar los
6 números, en cuyo caso nos tocarían 4 millones de euros (y en el resto de los
casos perderíamos la apuesta). Por cada 13.983.816 veces que jugáramos, probablemente
en 13.983.815 ocasiones no nos tocaría nada y en una ocasión ganaríamos el premio.
Así, gastaríamos 12.585.434 euros y recibiríamos a cambio 4 millones de euros,
es decir, obtendríamos una rentabilidad negativa del 68%.
Si la Primitiva funcionara de esa manera,
lo lógico sería pagar por cada boleto
una cantidad tal que la rentabilidad obtenida fuera, como mínimo, cero. Eso
lo lograríamos si el precio de cada boleto fuera de 0,286 euros (el resultado
de dividir 4 millones de euros entre 13.983.816).
Para no hacer demasiado farragoso este artículo sólo diré que si tenemos en cuenta
el resto de premios que reparte la Primitiva y la posibilidad del reintegro (que
es de un 10%), podemos concluir que, "como media",
al hacer una apuesta simple
en la lotería primitiva vamos a obtener aproximadamente 0,60 euros, contra una inversión de 0,90
euros... en definitiva, podemos considerar la Primitiva como un negocio en
el que cabe esperar una rentabilidad negativa del 30%.
Sin embargo somos muchos los que invertimos en ella todas las semanas, y aunque
parezca una tontería este tema es el origen de tremendas discusiones entre los
estudiosos de las finanzas, que encuentran difícil explicar lo que matemáticamente
parece un comportamiento irracional (invertir en un negocio cuya rentabilidad
esperada es negativa).
Una de las explicaciones más simples y a mi entender lógicas al fenómeno es que
el hecho del "juego" añade un valor adicional al inversor respecto al mero
cálculo económico de los beneficios; yo personalmente no me considero irracional
por jugar todas las semanas a la Primitiva, que me proporciona la esperanza de
poder retirarme prematuramente al Caribe y que me permite soñar y disfrutar de
momentos de emoción todas las semanas.
Y como comparto este "defecto" con el común de los mortales surge un fenómeno
del que se aprovecha no sólo el Estado con las loterías sino también
muchos
bancos, que ofrecen productos en los que la rentabilidad financiera es mínima
pero que dan la posibilidad de conseguir premios. Para el banco, el coste
de los regalos dividido entre el número de cuentas de "baja rentabilidad" es mucho
menor al que tendría ofreciendo una rentabilidad similar a la de las cuentas normales
del mercado.
Aunque en este tema, como en todo, hay gente para todos los gustos, pienso que
la clave del interés del "juego" está en que la
cantidad de inversión sea mínima,
casi despreciable, y el posible premio sea "espectacular". En el caso de los
bancos esto se cumple porque el inversor renuncia a cierta rentabilidad pero ésta
es considerada en cualquier caso mínima: ¿Qué más me da que el banco me dé un
1% o un 0,01% anual? Al fin y al cabo, invirtiendo 3.000 euros, estamos hablando
de renunciar a menos de 30 "míseros" euros, y puedo ganar un coche. En el caso
de la inversión en bolsa este requisito se cumpliría en la medida
en que invirtamos en acciones "peligrosas" sólo pequeñas
cantidades de dinero.
Personalmente estoy enganchado a la Primitiva porque el coste de 0,90 euros me
parece verdaderamente ridículo comparado con premios del calibre de tres millones
de euros, que considero suficientes para mandar a la porra mi trabajo definitivamente...
Sin embargo esta apreciación es obviamente subjetiva: la lotería de Navidad, la
más exitosa en España, permite ganar 180.000 euros jugando 18 euros, cifras que
a mi no me convencen en absoluto (aunque la probabilidades de ganar sean mayores
que en la primitiva).
Por las razones comentadas, me atrevería a decir que si los boletos de la Primitiva
no pudieran sellarse en los estancos, y en su lugar hubiera un número limitado
de boletos emitidos y éstos cotizaran en bolsa, su valor no sólo no caería a los
0,60 euros que parecen matemáticamente lógicos sino que probablemente superarían
con mucho los 0,90 euros que valen actualmente... al fin y al cabo eso es lo que
ocurre en
algunas acciones cotizadas en bolsa como Puleva
Biotech, y tiene su explicación en los "misterios" psicológicos del ser humano.