Las autoridades deben resistir las presiones por parte de los acreedores en
apuros para evitar el refuerzo de comportamientos especulativos y fraudulentos
y, de este modo, "las pérdidas deberían repartirse entre
los inversores expuestos al riesgo en vez de cargarlas sobre los contribuyentes",
según se desprende de un artículo publicado por el Fondo Monetario
Internacional (FMI).
El informe 'Lecciones de la turbulencia subprime', elaborado por los miembros
del Departamento de Mercados Monetarios y de Capitales del FMI John Kiff y Paul
Mills hace hincapié en que las nuevas fórmulas de concesión
y financiación empleadas en las hipotecas de alto riesgo ('subprime')
ha protegido a las entidades depositarias de pérdidas significativas
a riesgo de hacerlas enormemente dependientes de la liquidez en los mercados
de capital y a costa de socavar la protección de los consumidores.
En su artículo, ambos autores advierten de que los legisladores deberán
hacer frente a las continuas presiones para que "rescaten o subsidien"
a las entidades de crédito afectadas por la crisis hipotecaria 'subprime'.
Sin embargo, los analistas del FMI recomiendan que "por lo general se debe
resistir a dichas presiones debido al peligro que supone reforzar prácticas
especulativas o fraudulentas".
LECCIONES DE LA CRISIS 'SUBPRIME'.
John Kiff y Paul Mills concluyen que los inversores han depositado excesiva
confianza en la aproximación de las agencias de calificación a
los instrumentos de financiación estructurada y señalan que la
metodología de los 'ratings' para los riesgos de crédito de las
compañías es "fundamentalmente diferente" de la utilizada
para estos productos, pero las calificaciones de riesgo se sitúan en
la misma escala de grados, dando a entender similares pérdidas potenciales.
Por este motivo los dos autores recomiendan que para evitar futuras confusiones
los 'ratings' para diferentes tipos de obligaciones deberían ser "claramente
diferenciados" y los inversores no deberían confiar su estrategia
de inversiones sólo a las calificaciones.
Asimismo, el artículo pronostica que entre 2007 y 2009 es previsible
que los prestatarios sufran las consecuencias del reajuste de los tipos de interés,
que hasta hace poco podía eludirse mediante refinanciaciones de deuda,
pero que en el actual escenario de endurecimiento del crédito y de pérdida
de valor de los inmuebles será cada vez más difícil.
Por lo tanto, los reajustes en los pagos implicarán que la morosidad
en las hipotecas más arriesgadas probablemente continuarán creciendo
a corto y medio plazo
En esta línea, Kiff y Mills recomiendan a los legisladores mejorar la
protección de los consumidores, a la vez que se mantiene la viabilidad
del actual modelo de titulizaciones, que ha dispersado exitosamente los riesgos
asociados al crédito evitando un riesgo sistémico para las instituciones
financieras.
Además, advierten de la necesidad de una mejor y mayor regulación
de las prácticas realizadas por las entidades prestamistas, especialmente
en Estados Unidos, donde destacan la escasa uniformidad de las reglas.
LOS DATOS ADVERTÍAN DEL RIESGO.
Asimismo, los dos autores del informe subrayan que ya a finales de 2006, los
créditos hipotecarios 'subprime' comprendían alrededor de un 15%
(aproximadamente 1,5 billones de dólares ó 1,1 billones de euros)
del total de préstamos hipotecarios. Además, de éstos,
600.000 millones de dólares (439.853 millones de euros) fueron originados
en el transcurso de 2006 y, en casi un 90% de los casos, se trataban de hipotecas
con tipos de interés variable (ARMs por sus siglas en inglés).
De este modo, al producirse una desaceleración en los precios de la vivienda
en 2006, la morosidad y los impagos de esos préstamos hipotecarios 'subprime'
concedidos en 2006 se disparó pese a un entorno económico positivo.
Mientras los precios se habían mantenido al alza, los prestatarios en
apuros podían renegociar sus créditos o vender sus hogares para
saldar sus deudas, pero con la desaceleración en los precios inmobiliarios
y las subidas de los tipos de interés, muchos consumidores no tuvieron
otra elección que dejar de pagar.
Como consecuencia del cambio de ciclo, los datos proporcionados por el banco
estadounidense Citigroup muestran que alrededor de un 15% de las viviendas adquiridas
mediante préstamos hipotecarios de alto riesgo alcanzaron una morosidad
superior a 60 días o sufrieron ejecuciones hipotecarias, mientras que
en las hipotecas estándar el problema no llegaba al 1% y en las hipotecas
Alt-A (hipotecas en las que se solicita menos documentación que en las
convencionales) los impagos ya llegaron a rozar el 3%.