¿QUÉ PIENSA LA RESERVA FEDERAL DE LA ECONOMIA AMERICANA?
Europa Press el 24 de Enero de 2001, 17:43.
El Libro Beige se publica 8 veces cada año, y muestra la información que maneja
cada uno de los Bancos de la Reserva Federal acerca de las condiciones económicas
en su distrito, manejando informes de directores de bancos y sucursales, además
de entrevistar a importantes puestos directivos de empresas, economistas, expertos
en mercados, y otras fuentes bien informadas. El Libro Beige ofrece una síntesis
de toda esta información, tanto por distrito como por sector.
En la publicación del pasado 17 de enero, el Libro Beige sugiere que la economía
se ha enfriado mucho, lo cual ha servido para aliviar las tensiones en el mercado
laboral (aunque la ocupación sigue siendo muy alta), y en los índices de inflación.
Con ello, da vía libre para futuras bajadas de los tipos de interés....
Por un lado, destacan que
el consumo privado se ha enfriado mucho.
A lo largo de todo el país, las ventas de las superficies comerciales han sido
muy escasas, a pesar de que este año se han adelantado las rebajas, y de que la
época anterior a las fiestas de Navidad suele ser muy fuerte. Muchas fuentes achacan
las menores ventas a la caída de la confianza de los consumidores. No obstante,
la situación está lejos de ser dramática, ya que los directivos parecían tener
esperanzas de que los inventarios acumulados en las tiendas iban a desaparecer
durante las rebajas de Enero. También han disminuido en Diciembre las ventas de
automóviles. Aquí los inventarios son bastante altos, y existe poca esperanza
de que recuperen las ventas en los próximos meses.
Y no solo las ventas minoristas están frenándose,
la producción industrial
ha sido mucho menor. El informe destaca numerosas quiebras en el sector
del acero, y componentes de automóviles. También ha caído la actividad en el sector
materiales de construcción, debido a la menor construcción.
La producción industrial no sólo ha caído por la menor demanda. También se ha
visto dañada debido a los costes de los factores de producción (energía, salarios,
etc) y a la fortaleza del dólar, que
ha quitado competitividad a los productos
americanos.
En cuanto a
la construcción residencial, esta ha experimentado un frenazo
en todas las zonas, excepto Nueva York y San Francisco. La buena noticia
es que los bancos no han alertado de un empeoramiento de su calidad crediticia.
Donde sí viven buenos tiempos es en la industria refinera. También llaman la atención
sobre la caída de la demanda de PCs por parte de los consumidores y los recortes
en la inversión tecnológica por parte de las empresas, que ha supuesto caídas
en la producción de equipamientos tecnológicos.
El sector de la construcción tampoco ha podido evitar el frenazo económico.
Los consumidores se lo piensan mucho más antes de comprar una vivienda. De hecho,
los proyectos a futuros se han reducido. También hay que reconocer que el mal
tiempo ha afectado a la industria de la construcción.
También ha caído la demanda de créditos. Por un lado, los negocios han
dejado de pedir financiación, ya que se han retrasado muchas inversiones. Los
créditos hipotecarios no presentan una tendencia clara, aunque los banqueros anticipan
que va a aumentar su demanda si caen los tipos hipotecarios.
La buena noticia es que no parece haber empeorado la calidad del crédito, aunque
los bancos están siendo muy selectivos antes de ceder fondos.
Donde sí se aprecia movimiento es en el sector energético. A pesar
de que los precios del petróleo han comenzado a ceder, los precios del gas y del
petróleo siguen a niveles lo suficientemente altos como para incentivar mayor
actividad en exploración y producción energéticas.
En el mercado laboral,
hay mayor desempleo, aunque continua habiendo escasez
de mano de obra. En muchas industrias se han anunciado reestructuraciones,
aunque es de esperar que los empleados sean
rápidamente reabsorbidos en
otros sectores. Por ejemplo, las empresas de tecnología de información
se están frotando las manos con la perspectiva de que muchas punto com están cerrando,
pues tenían muchas dificultades para encontrar gente cualificada.
En este entorno, las presiones en los salarios se han mantenido, o incluso ahora
son menores. Y es importante que el informe de la Reserva Federal destaque esto,
puesto que
Greenspan mira con lupa el índice de costes salariales antes
de decidir cambios en la política monetaria.
Los índices de precios tampoco son actualmente un impedimento para bajadas de
tipos. Los precios de los productos de consumo están retrocediendo gracias
a los descuentos, y los productos elaborados están incluso bajando. Ello, a pesar
de que los suministros son más caros. Simplemente, los productores americanos
se ven incapaces de trasladar los mayores costes de fabricación a los consumidores,
ya que la competencia nacional y extranjera es intensa.
Como conclusión, la Reserva Federal alerta sobre un fuerte parón de la economía
americana, y destaca que no existen presiones en los índices de precios... el
escenario está preparado para recortar los tipos.